jueves, 16 de noviembre de 2017

Me destino

merezco el destierro
porque junto desarraigos,
camino el autoexilio
detrás de la pregunta
que viaja en mí,
no quedan palabras
para falsificarme

quedan pocas gentes para empatizar
pocos Cristos en el alma,
asumo soledad en el destino
desde siempre vocación,
necesito un mundo con lenguaje nuevo:
sólo auscultar esencia

Victor Clementi




sábado, 11 de noviembre de 2017

El Síndrome del Elegido (reflexión)

Cada vez que una Invasión extraterrestre se apodera del planeta al borde del cuasi exterminio, aparecen un grupete de soldados V.I.P. y neards degradados , capaces de detener e invertir el resultado a favor de los coterráneos, en adelante fans a ultranza de los superpoderes exhibidos por los alfa. Es lo que Hollywood propone.
Esta resolución clásica-mesiánica recicla el dueto David-Goliath ; aunque no contempla que cuando el más débil siempre gana (una constante) entonces el perdedor (antes el fuerte)  pasa a convertirse en el débil. Es el mismo principio dialéctico que "los últimos serán los primeros" donde con solo mover las piezas es suficiente para que el engranaje gire. No hay último ni primero cuando existe rotación.
Párrafo a destacar merece El Héroe, que generalmente vive en las afueras, o es un alcohólico, o un marginal, o un vengador cuentapropista en sus distintas versiones. Abundan los Rambos, los Schwarzeneger, los Steven Seagal, los Chuck Norris, los Vandame (no las Bandanas), talentos creados y clonados en la Escuela Anabólica de Teatro. Siempre bajo el slogan "sólo tu puedes salvar al planeta". Además de copias de una fotocopiadora en desuso, casi sin tinta, que emula a Batman, a Superman, al Hombre Araña, al Avispón Verde , sólo que estos resguardaban el anonimato. Sentían pudor ante la ridiculez.
La manía-mesiánica, extremadamente bíblica, profesa como nadie al Dios único, todopoderoso, que castiga o destina paraísos; instiga la inmolación por la fe, otros interpretan; o  justifican el saqueo por un decreto divino que los escogió como pueblo. Todos argumentos que autorizan a los fundamentalistas a elegir el polo opuesto con quien combatir. Los enemigos no existen, son una clasificación mediática, un implante, un soporte para beneficiar los intereses sectarios.
Nos han encerrado en la superstición que el Hombre es un animal gregario. Nada más lejano a tal utopía confronta el criterio de territorialidad, en tanto negación del principio. Es por aquel mandato evolutivo que selecciona al más apto (o fuerte) para asegurar una descendencia competitiva. Entonces quien es el fuerte, David o Goliath?
La lucha por prevalecer siempre es a muerte. En estos casos la piedad puede traicionar y no hay resquicio para la duda. El oponente muere, su energía es metabolizada  por el vencedor. Es la magia antigua, efecto residual que fue sofisticándose con los siglos. Las Civilizaciones que conquistaron han sido cada vez mas humanitarias (no menos sangrientas) con los oprimidos. Sometían a las colonias a un tipo de esclavitud "más racional" o menos cruel. Además ¿quien trabajaría las tierras sin esclavos? ¿para qué degollar la mano de obra?

Victor Clementi



Sobredosis de Discovery

A veces ensueño, o encarno en el león del Serengueti, detrás de unos yuyales, agazapado, con los ojos atentos a un venadito que menea la cola para espantar moscas. Pienso en ella. Pienso unas sabrosas caderitas mientras  babas eróticas derraman hambre. Temo que mi corazón delate. Palpita en la memoria de los asteroides caídos al desierto. Temo que tanta endorfina vuele como polen hacia el temor y huya hacia constelaciones que no alcanzo. Pienso carne, en lo posible inédita. Pienso en ella.
Hambre, mi hambre, seducción de sangre tibia en mis labios luego de la cacería, rememora vampiros, hombres lobo, cada bestia del subconciente. No tan distinto a las cavernas de la memoria.

Victor Clementi

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Atemporal

huir de la anemia espiritual y acceder
a esa zona de sabiduría no-convencional
explorar sus cavernas mientras me derrito en ella

abandonar esa sobredosis conceptual
hasta desarrollar alas
que vislumbren paisajes exógenos

frecuentar la amnesia umblical
regresar al Cero
avatar que no nace

la mayor capacidad de asombro
la posee quien ignora todo

si pertenezco soy una pertenencia.

Victor Marcelo Clementi




Mascotas

héroes sin abuela
con una madre alcohólica de penes
sedienta con soñar inframundos,
haciéndole preguntas a la vida
en manos de un pan esquivo
el por qué de su vagina

héroes sin destino
desvirgados en un baño público
mientras escribían corazones en la puerta defecada
cansados de mimar al espejo

mascotas desde siempre
oliendo una mano que lamer
un mesías, una vagina redentora
que descubra el anti Edipo
y descienda plegarias al mismísimo pene

mascotas de la pantalla
que pronto pernoctaran en un Refugio para Descartables
y comerán esclavos detrás de los carroñeros

el último eslabón de la arrogancia.


Victor Marcelo Clementi



martes, 7 de noviembre de 2017

El Más Aquí

Aprendí que el Absoluto necesita ser
Simple -Bello -Exacto
aliados en la perfección
diseño de lo Sublime
elixir metafísico
cuando algo susurra

Simple-Bello-Exacto
acaso lo inequívoco
esencia musical
hijos de los Abstractos
que vagan la conciencia del Universo

Simple-Bello-Exacto
lo excelso de la Naturaleza
polen de otros mundos
hasta metabolizar esa ecuación
y quizás lograr un Poema

con la bendición del Silencio.

Victor Marcelo Clementi





Prólogo al poemario ''El canto de la mujerosa'' de René Villar




Transcribiré aquí, a modo de advertencia a los incautos que han adquirido este libro, la conferencia que el Profesor Aldo Orso dio en el Centro Cultural La Rada (Jujuy 1673 MDP) en marzo del 2004. El profesor tituló la charla como Crítica no autorizada sobre la voz poética de René Villar (o algo parecido). Y dijo lo siguiente:

Se podría decir que es un poeta cuya voz alerta sobre lo cotidiano de la singularidad de la existencia humana pero sería estar inventando mucho.
“Poeta maldito” contemporáneo, aunque algunos dicen lo contrario, que es un “maldito poeta”.
Es un poeta sub-realista. Desestructuralista. Desestabilizador. Descontracturante. Analgésico.
Su poesía hiere, pero no afecta la capa de ozono.
En otras épocas podría haber sido un chamán, un brujo o a lo sumo Sumo Sacerdote.
El mexicano Héctor Hermosillo lo expresó muy bien en su libro “Diego Rivera y su Frida sufrida” Editorial Popocatépetl edición de bolsillotl: “El arte es 90% de transpiración y un 10% de elaborado plagio”. René Villar es un orfebre de la palabra hurtada, de la metáfora sustraída.

Luego ante las risas del escaso público presente su disertación adquiere un tono didáctico:
Veo que la pronunciación de las palabras náhuatl1 provoca risas. Pero esa hilaridad es hija de la ignorancia. El idioma náhuatl tiene esa terminación, ese sufijo “TL” presente en muchas palabras (sustantivos): la serpiente emplumada quetzalcoátl, el pájaro quetzal y coátl la serpiente. Popoca: humo y tépetl: cerro, o sea es un volcán. O aquella recordada salamandra del cuento de Cortázar el axolotl, otros términos como el chocolatl, el tomatl, el coyotl, el merthiolatl, etc.
Hay otras palabras también difíciles como el dios Huitzilopóchtli (significa Colibrí azul a la izquierda), el dios de la lluvia Tláloc (significa Caballeros al fondo a la derecha), Tlaxcála (Lugar de pan de maíz), Tenochtítlan (significa El tunal divino donde está Mexítli, y a su vez Mexítli significa El ombligo de la luna).
Algunos estudiosos suponen que el motivo de las crueles y sanguinarias costumbres aztecas se debían a resentimientos, broncas y odios causados por el aprendizaje de tan complicado idioma en la niñez. Los aborígenes cortaban el interior de los cactus y usaban esa sustancia húmeda para impregnar su lengua que sufría terribles calambres al pronunciar estas palabrejas.

Seguimos con Aldo Orso:
En cuanto a la acusación de plagio sobre René Villar aquí tenemos un poema de ejemplo; el poema que leeremos a continuación René Villar lo incluiría en un volumen dedicado a aquel monje hereje, quemado en la hoguera que proclamaba la pluralidad de los mundos. De publicarse el libro su título tentativo sería “No me peguen, soy Giordano Bruno”. Leo el poema:
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo
de angelicales ceras y labores
no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
como los enamorados labradores
A las cinco de la tarde
A las cinco en punto de la tarde
en un vaso olvidado se desmaya una flor
Dice el pensador y filósofo local Vicente Ciano2 “Lo vreve si vueno da vronca”. El ejemplo es demostrativo.
 
Entonces aquí el profesor se vuelve confidente:
 “Cierta vez estando en la Biblioteca Juventud Moderna escuché a René leer un poema muy hermoso. Cuando terminó le pregunté si era suyo. Quedó pensativo un momento y luego respondió: Mmm. Todavía no.” 3

Sigue Aldo Orso:
Como diría Samuel Johnson4 (de Johnson & Johnson) la poesía de René Villar es buena y es original. Lamentablemente las partes buenas no son originales y las partes originales no son buenas.
La profesora Tamara (Tamara o Tamase) Tamara Amador de Amoroso en su libro “¿Qués la poesía? La poesía sos vos chabón” Editorial Alfaalfa Tapas rústicas… y feas, dice que todos llevamos la poesía adentro. Así mi visión es que René Villar exuda poesía, suda poesía. ¡Vomita poesía!
Su poesía no discrimina: se encuentra igual en los cenáculos más prestigiosos o entre los toscos albañiles o los paseadores de perros, en ambos ámbitos es desubicada.
Su voz descubre lo intransferible, su obra roza lo inasible (por eso sólo lo roza), se sumerge en las vastedades del inconsciente, de lo lúdico, de lo lúcido y de lo lucido.
Se internó en la poesía concreta. Creó un recordado poema que intenta desprenderse del tiempo y del espacio. Mejor dicho lo recordado es sólo el título del poema;  “El agujero negro”. René en su máquina de escribir tecleó la 1º letra de su poema luego retrocedió al mismo lugar y tecleó la 2º letra de la 1º palabra del 1º verso de su poema en el mismo lugar de la anterior. Otra vez retroceso y la 3º letra de la 1º palabra del 1º verso del poema. Así, cada letra de cada palabra de cada verso del poema. El resultado, el poema ocupando el mismo punto del espacio. Era un borrón negro en la hoja en el mejor de los casos, en otros un agujero. Pero esto no era todo, hete aquí que René pretendía que debía ser leído en simultáneo, cada palabra, cada sílaba debían ser pronunciadas en el mismo instante, y el poema no transcurriría en el tiempo. Se necesitaría un coro para que cada boca pronunciara una sílaba. Por eso lo único recordado es el título del poema. 
René es retórica del absurdo, expresión subjetiva de lo innombrable, lo sentido y lo sinsentido, teología demencial de la escarcha.
Sören Kierkegaard decía que la originalidad nace de la angustia. Podemos afirmar que René es un ser muy tranquilo.
Contemporáneo del celular, de la globalización, de los fundamentalistas, de los trapitos, de los “todo x dos pesos”. Voz poética urticante como la sal que cae sobre la inmaculada babosa, punzante como chinche olvidada camino al retrete. En un futuro todos los poetas argentinos serán como René (así de flacos muertos de hambre). Pero no estaremos allí para comprobarlo...





1 Se han puesto acentos para mostrar la pronunciación probable náhuatl (palabras graves mayormente).
2  Periodista y conductor de Mar del Plata. Para hablar usa la “v” y no la “b”.
3  La anécdota del plagio es un plagio. Del libro “Musija” (1987 - Puntosur Editores) de Guillermo Almeida, se desconoce si es su autoría o es un chiste común entre músicos (sobre un compositor musical plagiario).
4  Poeta, ensayista y crítico inglés. Siglo XVIII