lunes, 21 de agosto de 2017

Qué época (relato)

Suena cumbia en barrios de lata, sembrados de matufia y aprietes. Tanta adrenalina bosteza el miedo.
Todo por un baguyo para despuntar el crepúsculo. Camino los cordones que desata la vereda y los tiros aledaños. Un par de tranzas en la esquina me huelen los billetes:
-70 los 25, jefe, 50 la bolsita de 3-me tarifan el vicio al cruzarlos.
-¿Paragua? insinúo
-Es lo que hay, maestro- responden
-A la vuelta paso-les miento por las dudas. No sea cosa que me hayan saboteado el maneje y me falte humo. A uno de los dos chabones lo tenía visto. Hasta creo que charlamos un toque. Sí, recuerdo que me sorprendieron un par de cosas que dijo. Hasta pensé: "este fulano tiene otra musculatura intelectual, sangra talante al hablar" Otro vagabundo del lenguaje que holgazanea por los atajos de la noche. Amigo del Cebo. O de Lucio, otro malabarista del chamuyo que vivía de ocupa en un depósito abandonado junto a demases huérfanos de la vida.
Muchos han criticado esta adicción a juntarme con residuales, esos poseídos por la yeta. Pero lo llevo dentro. No me olvido que nací y crié en un conventillo familiar; que hicimos la canchita enfrente cuando derrumbaron el caserío y limpiamos escombros. Algunos cascotes derrocados jugaban de arco. Con pelotas de trapo y si había chirolas, la de goma. Jamás una de cuero, la veíamos por tele o en el Club. Eso no se olvida. Aunque me haga el fino, la mancha de choripán en el buzo me delata. Es el barrio es...Qué época amigo, hoy que recorro los médanos inciertos de la ilusión.
Mientras camino rememoro, me abstraigo hasta volatilizar, tanto que desbando. Y eso no está bueno, la realidad es un depredador. Una palabra de más en el ambiente equivocado y fuiste. Hay que sospesar lo que decís; si ostentás verba se creen que los gastas, si hablas poco desconfían que seas ortiva. Sea como fuere, si bardeas chau...otro verdugo para tu karma.
Esa, me parece que es esa la casilla. Son todas parecidas, blancas y oxidadas, pero me juego. Toco la puerta una, dos, quince veces: nada. De pronto sale una viejecita del pasillo de al lado retándome por el baruyo a chapa:
-Ya se fue, no ve que no está, no se da cuenta?  Lo llevó la policía hoy a la madrugada, así que váyase a buscar droga a otro lado.
-Ya me voy- y me fui, se puso densa la película. Lo mejor es una retirada elegante.
Retrocedo las calles y los recuerdos.Me veo pibe, calle, con la frustración invicta, cuando sucede lo previsto: los dos tranzas de la esquina pasada ahora son cacheados por la poli. No quiero que me escrachen de testigo cuando aparezcan las bolsitas de la campera. Qué tarde de mierda, puta leche. No es como recordar, allá todo es perfecto, mágico, hasta lo que duele.
Qué época amigo...me fue goleando la vida, me comí dos mil sopapos, y una fétida migraña en la gambeta expulsó las piruetas tribuneras. Pero hay un aire azul que vespertina...
No puedo esconderme, si pianto me delato. Quiero ser invisible, indetectable, desvanecer, no existir un momento.Y sucede: paso pegado a los tranzas y la yuta sin que me detengan. Camino, camino, aunque sé que jamás regresaré a la infancia prometida. Pero es el camino el que nos define.
Por fin salgo de la villa, de la jungla que atrapa metáforas. Camino, camino, ya se visualiza la luz al final del túnel. La hinchada corea revancha. Arranca el segundo tiempo. ¡Aguante carajo..!

Victor Marcelo Clementi




jueves, 17 de agosto de 2017

Sedimentos

1

herederos de nadie
huérfanos de todos
poseídos sólo por nosotros

culpando al espejo por nuestras fantasías
deseos que mutan en deseos
sin atreverse a despertar.

2

así como el terror expresa toda su realidad en el grito
así el primer sonido inició el movimiento perpetuo

hágase el Verbo, luego su luz.

Misérrimas

tentado de acudir a la sospecha
cuando me lame
acecharla
conceder sus conjeturas
abrir los espacios desnudos

tentado a derrocar esta mínima adolescencia
que tardo en reprimir

así echar miserias por la borda.

Victor Marcelo Clementi




miércoles, 16 de agosto de 2017

Supone

cruzar desatento una avenida
el cálculo define la existencia

un equívoco sensorial
y las luces abrirán el telón

estar o no estar
esa es la verdadera cuestión

lo demás es chatarra intelectual
que orbita nuestro ego.


Supone 2

lobizón que trasciende a lo celeste
el Tiempo cortará tus alas
para reciclar inframundos

la existencia es víctima
de alguna manipulación herética

¿cómo puede la materia ser
 promiscua y mágica a la vez?

dios no me responde.

Victor Marcelo Clementi





sábado, 12 de agosto de 2017

Maldita Eva

condenado a rebelión perpetua
suicidio interior:
la Verdad es un veneno

por haber renunciado al Paraíso que jamás cuestiona.

                                     Perimetrales

*¿quién enseña amar sutilezas
   sino los cómplices de lo etéreo?

*el Cielo es una promesa rústica
  un dibujo en el asfalto pronto a diluirse.

*Amanece el no-ser
  quizás el otro lado de la inocencia:
  nacer.

*Residuos poéticos: otro veneno para el alma.


Victor Marcelo Clementi




Esencia nómade

Siento escurrir mis días hacia la última estación
no alcanza con ejercer el derecho a pensar o sentir
viajo silencios en un tren con una dama llamada ventanilla
que permite apreciar las entrañas del paisaje.
Me siento una marioneta esquiva
latencias que simulan descreídas.
Todos los caminos conducen al sepulcro
donde no hay tercer día
el único milagro será la memoria
de algún presunto testigo que me invoque

un acto de compasión del Universo conmigo.

Victor Clementi


viernes, 11 de agosto de 2017

El Regreso a la Manada 2

Tal vez la evolución social gire en falso. Frente al fenómeno llamado Globalización, donde los medios de comunicación e intercomunicación (Facebook, Twitter, Instagram, Whatsapp) son cada vez más masivos, rápidos y furiosos, y afectan culturas dispares e interactúan de manera promiscua; aparece en las últimas décadas una consecuencia directa: la búsqueda de identidad social, donde el individuo no se disgregue en el universo virtual, sino más bien que su Yo pertenezca a una porción mucho más delimitada, como el barrio (no incorporo los valores familiares dada su complejidad).
Y es allí, justamente en el barrio, donde aparecen los primeros bosquejos de los códigos tribales; simples mandamientos que resguardan la seguridad grupal ante todo. En donde los valores dependen de particularidades (códigos que no se discuten) tales como lealtad, fidelidad, complicidad, etc.  Estos pactos tácitos devienen de sistemas cerrados, como el léxico tumbero en las cárceles y luego de ellas; en los vestuarios de fútbol, en las misas tribuneras, en las mafias gremiales y políticas, en dealers y tranzas varios, etc. Además de otros valores primitivos como la frontera, la territorialidad y el racismo incorporado, unidos a la uniformidad que obliga a los militantes políticos  a convertirse en piezas y engranajes de una maquinaria ideológica, los códigos de poder, el respeto al líder (casi obediencia debida).
La identidad tribal resucita, reivindicando al Clan, en tanto cuestión social. Recrudece el sentido de pertenencia: soy junto a otros, allí se inicia el proceso de despersonalización. Siempre es conveniente pertenecer antes que ser, en tanto unicidad con el Yo. La universalidad, si bien proporciona elementos multiculturales, también debilita la identidad (ver El Riesgo a la Babelización).
Pareciera que cambiaron la fórmula: ya no es más de lo general a lo particular, es a la inversa.
En fin, me voy que debo encontrarme con los muchachos en el bar.

Victor Clementi


martes, 8 de agosto de 2017

Apego a lo permeable

Esa melodía empapa con recuerdos,
libera el animal oscuro
que aúlla en la médula del alma

ni siquiera el vino confidente
despejó las huellas de la bestia

Resaca de algún amor que no recuerdo
en el tiempo desprolijo,
resucita así, una mímica

para babear un nombre
hasta saciar el recuerdo
en páginas de olvido.

Victor Clementi


domingo, 6 de agosto de 2017

Las Mínimas de CHAO CLE MEN

*Si algo existirá, existe
  si algo no existió, existe
  tan solo invocar para que exista.


*Si algo fuese verdadero
  ese algo ignoraría serlo
  ¿cómo evitar conciencia?

  olvidando lo que soy
  en un renacer continuo
  para inaugurar el asombro
  cuanto niño se me ocurra.

*¿Qué haría si fuese libre?
  ¿dónde ir de ser invisible?
  ¿de quién escondería sino de mí?

   rompería todos los espejos.

VMC

Alianza con la esclavitud

difícil hallar un logaritmo sensual
aunque mis ojos desnuden profecías

improbable taladrar las nubes
para que escape el viento
o aniquilar la espuma
con un vulgar exhalo

tan solo hermanos a ninguna parte
dispuestos a predicar austeras obviedades
en este vaivén de sangre que renace

debo aceptar otro día apócrifo
sin adulterar el código
de los voceros de la niebla

a veces necesito apresarme
para luego fingir libertad.

Victor Clementi


sábado, 5 de agosto de 2017

Acerca del pecado (Humor)

Narran que la primera manzana habitó el Edén y fue mordida por Eva, quien nos legara el pecado original.
Esa misma manzana aparece en el Jardín de las Hespérides, custodiada por las Ninfas, y que trasmitía inmortalidad.
Luego voló al sueño de Newton para enunciar la Ley de la Gravitación Universal.
También era el blanco predilecto de las flechas de Robin Hood, sobre la cabeza de una dama.
En la actualidad suele vérsela en la boca de un lechón recién horneado, en compotas, en la sidra, en verdulerías y góndolas.
En fin, una fruta  no tan cuestionada. Ya no se prohibe el pecado ni el deseo de cometerlo.

Victor Clementi


Rompecabezas

Con apenas tres piezas pretendo unificar el Universo,
teorizar desde lo ínfimo.
Sólo una mente segmentada como la humana
conspira y ofende al Misterio

hasta que el perdón se apiade y nos extinga.


Las Mínimas de CHAO CLE MEN

VMC