martes, 29 de octubre de 2013

Mascotas-Menoscotas.(HUMOR)


Quien sostiene que el perro es el mejor amigo del Hombre, está enfermo, es un sociópata. Algo grave le sucede, no jodamos, aquí hay un problema de relación entre pares.
Que yo sepa la Empatía sólo es posible entre individuos de la misma especie y,  excepto que los fundamentalistas del sorete en la vereda padezcan anamnesis (recuerdo de pasajes de vidas anteriores) en las cuales fueron cánidos, es insostenible tal afirmacion.
Ahora bien, de acuerdo con las Leyes del Karma, si el sujeto en cuestión evoluciona de un estado primitivo a una forma más o menos civilizada, entonces no se explica cómo reivindica el lado salvaje. No me cierra la cosa, no me dan los números. Sorri, como diría la presi, nadaaaaa... ¿Serán tal vez los licántropos almas atrapadas en dos mundos?
Para los animales, los humanos somos comida o portadores de ella. Las mascotas necesitan un Alfa a quien obedecer, no un camarada de copas en noches pecaminosas. No existe una relación recíproca entre estas dos especies; por un lado hay sumisión, por el otro, servidumbre, funcionalidad. O lo que es aún peor, encontrar en el animal un sustituto para las carencias afectivas.
Recuerdo una Copa Libertadores allá a pricipios de los 90, en Chile: invasión de cancha al final del partido para festejar por parte de hinchas y policías. Un perro ataca al arquero de Boca, Navarro Montoya, y éste reacciona con una patada. ¿Qué hubiera hecho yo ante la embestida de una fiera entrenada para matar?  Si puedo lo primereo, yo no tengo esa vocación de cristiano en el Coliseo aguardando que me morfen los leones. Repito: si puedo me lo cargo. "me lleva él o me lo llevo yo, paqué se acabé la vaina" (Carlos Vives, La Gota Fría)  Cualquier existencia responde ante el primer mandato de la vida: la supervivencia.
En cambio en qué concluyó: multaron al que se defendió con no se cuanta guita.
O como cuando matan a un oso porque un boludo se acercó demasiado y el bicho se lo manducó. Jodete por gil. 
Son los excesos de una sociedad enferma, que para lavar culpas por el exterminio de tantas especies, ahora defiende exacerbadamente a los animales y,  en muchos casos los trata mejor que a seres humanos que mendigan en sus puertas. Toda una distorsión.
Y que no me tachen de insensible, homocéntrico y demás blablás. Cada cosa en su lugar. Como dijo mi difunta tía: un poco halaga, mucho empalaga.
Por eso les digo a los defensores de los coprolitos en puerta ajena: No me chamuyen más.

vmc

1 comentario:

A dijo...

Soy una sociopata
Ay que descubrimiento!
y me encanta.